El oficio de editor siempre me ha parecido el más romántico del mundo. Pero de editor, editor, de los de verdad, de los que se quedan hasta las tres de la mañana despiertos preparados para dar forma y sentido a un artículo escrito por algún jovencito con talento…
De personajes con camisas blancas, atrincherados detrás de los papeles, de esos que pintaba Billy Wilder como nadie. Hoy ha muerto Clay Felker y con él, una forma de hacer periodismo.
Te podrá gustar más o menos pero, este hombre era puro olfato de ese que, visto lo visto a día de hoy, está tan necesitado el mundo (periodístico).
Clay Felker, Magazine Pioneer, Dies at 82
By DEIRDRE CARMODY
Published: July 1, 2008Clay Felker, a visionary editor who was widely credited with inventing the formula for the modern magazine, giving it energetic expression in a glossy weekly named for and devoted to the boisterous city that fascinated him — New York — died today at his home in Manhattan. He was 82.
Visto/Oído en The New York Times
Via Javitxu me llega este artículo de The Guardian que me hace mondarme de risa. Muy recomendable. Especialmente si no le ves la gracia a series como “Sex in the City”…
Por cierto, las web que recomiendan no tienen desperdicio. Y, hasta aquí puedo leer.
MATERIAL GIRLS
Hot on the teetering heels of the Sex and the City movie comes Priceless, a film about a woman who seduces a man for his wealth. And real women are increasingly encouraged to do the same - with specialised dating websites, a host of ‘how to’ guides and T-shirts proclaiming the virtues of such a life. Since when was being a gold-digger something to aspire to, asks Sarah Churchwell.[…]
Visto/Oido en The Guardian
Han pasado años y paños desde que el Lleida nos sentenciase a muerte. Que yo recuerde fueron dos años promocionando como campeones, tirando de la cuerda hasta que se rompió… Entonces vinieron los malos gestos, las palabras malsonantes, las supuestas malversaciones, la caída del Pichón de Roces como mito y la única alegría de ver a Luis Enrique vestido de blaugrana. De ahí al divorcio solo había un paso y, tras una primera temporada en Segunda División, decidí dejar de pagar… ¿Pagar por ir a sufrir? ¿Para qué?

La verdad es que el descenso del Real Oviedo ayudó bastante. Claro síntoma de lo que pasaremos a denominar una enfermedad del contagio por estupidez o “mal de muchos consuelo de tontos”.
Lo cierto es que ya me había acostumbrado a esta situación, y me atrevo a decir sin vergüenza que el año pasado tuve pánico escénico ante la posibilidad de un ascenso a Primera. ¿Jugar en el Bernabeu? Nos veía como a Paco Martínez Soria llegando a la gran ciudad. ¿Tendríamos dinero para venir en avión o lo haríamos en ALSA como buen asturiano estafado de pro?
Hoy, sin embargo, estoy muy contenta y orgullosa de mis guajes.
Pero, no olvidemos una cosa:
“Real Sporting, de ti esperamos más”.
Via Popmadrid, esa web gestionada por rufianes y gentes del buenvivir poco amigos de la Sgae, me entero de que el portal de música Spinner se ha propuesto definir en menos de un minuto los principales rasgos que caracterizan distintas escenas musicales.
Por cuestión generacional, me quedo con el indie.
¡Qué risas, mare meua!
Visto/Oído en el blog de LuisMr.
Sumidos como estamos en la vorágine del biodiésel, del ahorro energético y del consumo responsable a todos nos toca reflexionar sobre la herencia que queremos dejar. No hablo de Al Gore, de aviones privados ni de viviendas que necesitan tanta electricidad como una discoteca. Hablo de realidades. Tú, ¿qué piensas dejar como herencia?
PD.- Sí, ya lo sé. Este post también consume.
Dentro de la publicidad en soportes clásicos, estoy segura de que los grandes carteles en las estaciones de metro se encuentran entre los más efectivos. Vamos que, por raro que parezca, esto de ir a primera hora de la mañana medio dormida y encontrarte con un anuncio de 4×3 metros parece que funciona. Al menos, está comprobado que, como mínimo, lo lees. No obstante, supongo que la capacidad de recuerdo será más bien escasa. En estos momentos, no me viene a la cabeza ningún anuncio de esta tipología que haya visto en los últimos tres meses… Tendré que comer más lentejas.
Hace una semanita el metro de Madrid está invadido por una nueva campaña promocional de Trinaranjus (¿de verdad que a día de hoy alguien bebe este refresco?). A mí me ha hecho bastante gracia esta forma de mezclar las cualidades del producto -la bebida- y el soporte -la red de metro-. Me gusta especialmente el dedicado a la parada de metro Sevilla y el de Tribunal.
¡Qué va a ser de la publicidad como se ponga de moda decir la verdad!
Contentita vengo, contentita estoy. Hacía años que no venía tan feliz del Primavera Sound. A pesar de lo de siempre: que el escenario CdDrome suene como una lata, que actuaciones impagables en el Estrella Damn como la de Rufus Wainwright acompañado de guitarra y piano tuviesen que sufrir las bases machaconas de otros escenarios, que servidora se haya visto en la dura obligacón de sacrificar a ese pájaro de juventud llamado Stephen Malkmus por los candores en el Auditori de Young Marble Giants, que el medio litro de cerveza aguada tirada hace media hora esté ya a cuatro euros, que la cúpula directiva se pasee en carrito de golf por el recinto o que, por primera vez, la organización haya perdido el espíritu buenrollista de poner a disposición de los asistentes transporte directo y gratuito desde el recinto hasta la plaza de Cataluña. Ahora, el buenrollismo se estila a dos euritos el paseito leré.
Son detalles. Pequeños y nimios detalles que, hace algún tiempo, marcaban la diferencia entre el Primavera Sound y las duchas sin agua del FIB. Ahora, el abismo se estila en que, sin ponerte tonta, en cuestión de un día puedes ver -sin agobios- a Mary Weiss, los ya citados Young Marble Giants y Rufus Wainwright, a Enrique Morente y Lagartija Nick, a Shellac (¡a Shellac!), a Les Savy Fab y rematar la jornada con Noah Lennox y su cohorte de legionarios. Y, por supuesto, con sus más y con sus menos, disfrutar un buen rato.
La verdad, y perdón por insistir, es que a día de hoy, sigo con esa sonrisa tonta recordando a unos entusiasmados Felice Brothers dando las gracias en persona al público por asistir a su genial concierto, a Devo demostrando que no solo los Rolling Stones han envejecido bien, a los Sonics recorriendo mundo a estas alturas de la película, y confirmando que los de Sebadoh -la adolescencia no perdona a nadie- no saben sacar ni ellos mismos partido nostálgico a su repertorio.
Repito, disfrute como una enana aunque se me haya quedado una espinita -de tiburón, eso sí- clavada:¡maldigo a Vueling por hacerme perder el concierto de Nick Lowe! El año que viene: en AVE. A ver si a su paso sucumben los cimientos de La Almudena y la Sagrada Familia, ¡menudos templos de la horterada!
Si te vas a un festival y las previsiones del tiempo son malas.
¿Qué es de lo que nunca te olvidarías a la hora de hacer la maleta?
Siempre he sentido especial predilección por Mafalda. De hecho, mi super(ex)compi de piso, siempre me ha recordado mucho a ella…
Hoy me ha llegado estas viñetas al correo. Me han hecho bastante gracia, la verdad.
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.