Perpleja me he quedado al saber que una persona ha tenido la feliz idea de sacarse una foto cada día a lo largo de ocho años. Y más al descubrir que no es la única… Jonathan Keller, un ciudadano de este mundo con cierto complejo de Dorian Gray que él mismo admite, se ha dedicado a plantarse delante del objetivo todas las santas mañanas y, en vez de intentar disimularse las ojeras como todo hijo de vecino y lavarse los dientes, ha optado por inmortalizarse. El resultado es este video, de menos de dos minutos de duración, que resume un buen cúmulo de tendencias de peinados y gafas de la última década.
Lo más sorprendente de todo es que Mr. Keller mantiene la misma expresión durante todo el vídeo, algo que a mí me ha dejado boquiabierta. Tiene mérito que en 2.920 instantáneas -imagen arriba, imagen abajo, por esta historia de los bisiestos- el susodicho no se haya marcado ni media sonrrisilla. Vamos, que esfuerzos por caer bien, los mínimos.
Yo, de su página personal, me quedo con esto.
Este video ha sido visto en soitu.es
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
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