Que no, que no me gusta que fumen a mi alrededor. Que ya no tengo paciencia. Que hasta me cabrea. ¿Qué me pasa, doctor?
Yo soy una buena ciudadana. O, al menos, lo intento. Soy capaz de contener mis instintos asesinos cuando, en medio de una cena, alguien decide que necesitamos un toque de efecto humo y enciende su cigarro al más puro estilo Marlene Dietrich, dejando nuestro sentido olfativo solo apto para paladear Lucky Strike o Ducados. Porque aquí da igual rubio que negro. Aquí viene todo del mismo saco y lo importante, a fin de cuentas, es fastidiar.

Párate a pensar un minuto. Una situación cotidiana, tampoco se necesita mucho más. Imagínate en medio de ese concierto que tantas ganas tienes de ir, por ejemplo. Ese cuyas entradas parecían imposibles de conseguir y que, únicamente tras tres llamadas comprometidas -una de ellas a tu ex- has logrado hacerte con ellas. Te duchas, te aseas y te pones bien lindo, incluso te atreves con esa colonia que reservas para las ocasiones especiales. Llegas y logras colocarte en una posición estratégica: “desde aquí, lo voy a poder ver todo”, afirmas confiado. Pero, ¡pequeño rufián!, siento informarte de que estás muy equivocado. En menos de lo que canta un gallo, los amigos de los cigarrillos pondrán sus bocas y sus manos a funcionar y, toda tu felicidad, con el humo se irá. Lo que era un lugar despejado -si tienes suerte y se da el caso- pasará a tener más humo que una actuación de Mecano a finales de los 80. Estás condenado. Cuando llegues a casa, lo único que te apetecerá será colgarte con unas pinzas del tendedero y ponerte a ventilar.
Señores y señoras fumadores. Fumar no es sexy. No, nos engañemos. A nadie le gusta ver sus dientes convertidos en piñatas, su piel en una uva pasa, sus dedos amarillos y un olor a embrujo de brujo que siempre acompaña. Y, ¿sus amigos? Esos fieles escuderos que los quieren y respetan padecen las consecuencias directas de su afición, ¡piensen en ellos! (Llegados a este punto, recurro ya al chantaje emocional, tan de moda en estos momentos).
Hace unos días, una buena amiga comentaba que se está volviendo cada vez más integrista con todo lo relacionado al fumeque, especialmente en los períodos en los que vuelve de viaje por la vieja Europa. Y, ahí le doy toda la razón. Cada vez que vuelvo a Madrid tras un periplo transpirenaico me subo por las paredes: ¿para cuándo una ley antitabaco efectiva y respetuosa con todos los ciudadanos? Aún no entiendo cómo en locales de 50 metros cuadrados con una inadecuada ventilación sea legal fumar. ¡Venga ya! No me lo creo. En España nos hemos quedado con un híbrido de legislación a caballo entre Irlanda y Portugal que es ineficiente y que, además, no se respeta.
Así, también legislo yo. Palabra de exfumadora.
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
José
January 21st, 2008 at 3:33 pm
¿Locales de menos de 50 metros cuadrados? ¿Te vas de copas a kioscos de la ONCE? Yo pensaba que tú eras más de rolling-discos.
rosa
January 21st, 2008 at 4:09 pm
Es un decir, José. Es un decir. Yo estoy esperando que me lleves aquí http://www.511theloop.co.uk/images/Uni_Mels_Drive_In.jpg
Luis
January 23rd, 2008 at 10:18 pm
a mí me fastidia que no tengan cuidado y me echen el humo (o se lo echen cerca a mi hija, y en ese caso “fastidiar” es un eufemismo), también que fumen, si no se ha acabado de comer, en la mesa. el resto no me molesta tanto, lo de la ropa es un asco, es cierto.
phonemyfamily
January 29th, 2008 at 5:00 pm
Amén.
Y encima, la mi mocina se me pone a fumar otra vez.
Negro estoy el tema con.
Héctor
January 30th, 2008 at 12:37 am
ostia mucho me falla a mi la memoria ultimamente
como es eso de palabra de exfumadora… :S
yo que dejé lo uno, y ahora me da por el tabaco y estoy acabando de parecer un trenecito… como bien dice una amigo mio mejicano… 0_o
rosa
January 30th, 2008 at 8:31 am
Es que lo llevaba en secreto, Héctor jajajaja

Por cierto, yo sigo pendiente de mi chapita de Audiotrack!!
Héctor
January 30th, 2008 at 11:26 pm
pues dentro de poco vas a tener chapita y discuelo…