Vía mi señora madre, me llega un enlace sobrecogedor publicado en ese pasquín de provincias que es El Comercio. Amén de tener que hacer referencia a este periódico que, como bien me dijo en su día uno de sus extrabajadores: “La gente no debería comprar El Comercio pues es como Nike, pero, en lugar de fabricar balones, publica diarios y en vez de explotar a niños de Bangladés, explota playos“, aquí os dejo esta perlita.
¡Qué ricos son los niños!
«Papá, la paga no me llega»
Los jóvenes de hoy forman la generación con mayor poder adquisitivo de la historia. Ocho de cada diez reciben una asignación semanal de sus padres, pero se quejan
26.01.08 - I. ÁLVAREZ
Como manirroto y un pelín exigente, también, cabría calificar a M.A.S., un muchacho sevillano de 22 años que el pasado mes de marzo acudió a los tribunales para pedir al juez que ordenara a sus padres que le subieran la paga. «Desde la entrada del euro, no me da», planteó el joven sin miramientos. Delito tenía por cuanto la cantidad que el chico recibía al mes -150 euros- procedía del único ingreso familiar que en ese momento llegaba a casa: un subsidio de desempleo de 700 euros de un padre en paro. Cantidad que, además, había que estirar y estirar hasta fin de mes porque había que dar de comer al matrimonio y a otros dos hijos más.
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Visto/Oído en El Comercio.
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
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