Si tuviese que decidir cuál es mi principal defecto, tengo muy claro cuál sería: El no poder escoger uno solo. Mi escasa capacidad para decidirme, no obstante, me hace bastante feliz. Me encanta divagar, dar mil vueltas, pedir 325.789 confirmaciones antes de hacer nada y sumergirme incansablemente en un mar de dudas. En el fondo, es algo muy humano.

Sin embargo, tengo plena certeza de dónde consumiré parte de mi juventud el próximo sábado noche. Si estás cerca, no deberías perdértelo. Por lo que pueda pasar.

concierto.jpg