Esta mañana, enfundada en mi abrigo disimulador de chándales, me dispuse a cruzar los 20 metros que separan el portal de mi casa del quiosko más cercano. Mi único intención era, ni más ni menos, canjear dos euros por un kilo y medio de auténtica celulosa. Lo que viene a ser unos 200 gramos de periódico y cerca de 1.300 gramos de infame publicidad, que no es poco. Y, en esas estábamos cuando, ilusa de mí, alargué mi mano izquierda para coger El País y dar una moneda de dos euritos con la otra. De repente, la voz de mi quioskero, el eterno hombre impasible, tronó en la soleada mañana: “Faltan 20 céntimos, bonita”. Yo, bastante perpleja y poco despierta, no pude menos que responderle: “¿No es una moneda de dos euros?”. A lo que el buen hombre, con esa sonrisa que se experimenta en los momentos de plena seguridad, respondió: “Sí, señorita, pero es que desde hoy son 20 centimitos más”.
¿Veinte centimitos? ¿Veinte centimitos más? Pero, vamos a ver, eso en pesetas ¿cuánto es?

Cabizbaja y resignada dí la vuelta hacia el portal, tras buscar desesperadamente entre los bolsillos una mísera monedita que me permitiese disfrutar de un zumo de naranja mientras leo la sección de Humor, quiero decir de España, cuyas perlas, en esta época, brillan más que nunca. Sin embargo, mi gozo en un pozo. Si ansiaba el preciado trofeo, solo contaba con una única opción: Subir de nuevo a casa y hacerme con más efectivo.

Eso sí, para mi tranquilidad -y la del resto de ojeadores de El País- Cebrián y compañía han tenido a bien incluir una pequeña notita en la primera página del diario:

EL PAÍS del domingo cuesta 2,20 euros
La edición dominical de EL PAÍS, que incluye la revista El País Semanal y los suplementos Domingo y Negocios, cuesta desde hoy 2,20 euros. El resto de días de la semana se mantendrá el precio en 1 euros.

Y yo me pregunto, ¿en qué desconocida dimensión flota nuestro IPC para que en menos de un año la leche y el periódico suban 20 céntimos?, ¿tendré que pedir a mi jefa que me suba mi sueldo 20 céntimos a la semana?, ¿la subida de El País no será para regalar otro dvd de Iker Jiménez y su periodismo de lo desconocido (sic, sic)?, ¿estos nuevos ingresos son para financiar la campaña electoral o la cirugía de la Pataky?

En fin, yo ya no sé de qué me extraño si el hombre que dijo no al euro, va a terminar siendo el presidente del Consejo Europeo.
El mundo está loco.