Hoy estoy cansada; muy cansada. O debería decir cansadísima. Y, sospecho que esta noche no voy a tener un descanso, digamos, económicamente rentable. Porque sí, estoy tan cansada pero como esos días que estas tan cansado que no puedes dormir, ¿sabes a lo que me refiero?. Vamos, que sientes cada uno de tus músculos pedir descanso a gritos, y ¡claro! como lo piden a gritos no te dejan dormir.
Solución: poniendo tapones.
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
Leave a reply