El fin de semana cerró todo a su paso con el visionado casero de Victoire de la vie, documental de 1937 sobre los hospitales de la España republicada. Realizado por el incombustible Henri Cartier-Bresson deja ese gusto agridulce que tan bien va con la tarde-noche del domingo.
Muy recomendable, queridos y queridas.
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
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