Contentita vengo, contentita estoy. Hacía años que no venía tan feliz del Primavera Sound. A pesar de lo de siempre: que el escenario CdDrome suene como una lata, que actuaciones impagables en el Estrella Damn como la de Rufus Wainwright acompañado de guitarra y piano tuviesen que sufrir las bases machaconas de otros escenarios, que servidora se haya visto en la dura obligacón de sacrificar a ese pájaro de juventud llamado Stephen Malkmus por los candores en el Auditori de Young Marble Giants, que el medio litro de cerveza aguada tirada hace media hora esté ya a cuatro euros, que la cúpula directiva se pasee en carrito de golf por el recinto o que, por primera vez, la organización haya perdido el espíritu buenrollista de poner a disposición de los asistentes transporte directo y gratuito desde el recinto hasta la plaza de Cataluña. Ahora, el buenrollismo se estila a dos euritos el paseito leré.
Son detalles. Pequeños y nimios detalles que, hace algún tiempo, marcaban la diferencia entre el Primavera Sound y las duchas sin agua del FIB. Ahora, el abismo se estila en que, sin ponerte tonta, en cuestión de un día puedes ver -sin agobios- a Mary Weiss, los ya citados Young Marble Giants y Rufus Wainwright, a Enrique Morente y Lagartija Nick, a Shellac (¡a Shellac!), a Les Savy Fab y rematar la jornada con Noah Lennox y su cohorte de legionarios. Y, por supuesto, con sus más y con sus menos, disfrutar un buen rato.
La verdad, y perdón por insistir, es que a día de hoy, sigo con esa sonrisa tonta recordando a unos entusiasmados Felice Brothers dando las gracias en persona al público por asistir a su genial concierto, a Devo demostrando que no solo los Rolling Stones han envejecido bien, a los Sonics recorriendo mundo a estas alturas de la película, y confirmando que los de Sebadoh -la adolescencia no perdona a nadie- no saben sacar ni ellos mismos partido nostálgico a su repertorio.
Repito, disfrute como una enana aunque se me haya quedado una espinita -de tiburón, eso sí- clavada:¡maldigo a Vueling por hacerme perder el concierto de Nick Lowe! El año que viene: en AVE. A ver si a su paso sucumben los cimientos de La Almudena y la Sagrada Familia, ¡menudos templos de la horterada!
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
José
June 6th, 2008 at 6:51 am
¿Quién es la persona de la foto? ¡Vaya jerséi!
rosa
June 6th, 2008 at 11:49 am
Este caballero es Noah Lennox, ¡máximo respeto, don José!
