Dentro de la publicidad en soportes clásicos, estoy segura de que los grandes carteles en las estaciones de metro se encuentran entre los más efectivos. Vamos que, por raro que parezca, esto de ir a primera hora de la mañana medio dormida y encontrarte con un anuncio de 4×3 metros parece que funciona. Al menos, está comprobado que, como mínimo, lo lees. No obstante, supongo que la capacidad de recuerdo será más bien escasa. En estos momentos, no me viene a la cabeza ningún anuncio de esta tipología que haya visto en los últimos tres meses… Tendré que comer más lentejas.

Hace una semanita el metro de Madrid está invadido por una nueva campaña promocional de Trinaranjus (¿de verdad que a día de hoy alguien bebe este refresco?). A mí me ha hecho bastante gracia esta forma de mezclar las cualidades del producto -la bebida- y el soporte -la red de metro-. Me gusta especialmente el dedicado a la parada de metro Sevilla y el de Tribunal.

¡Qué va a ser de la publicidad como se ponga de moda decir la verdad!

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