Sumidos como estamos en la vorágine del biodiésel, del ahorro energético y del consumo responsable a todos nos toca reflexionar sobre la herencia que queremos dejar. No hablo de Al Gore, de aviones privados ni de viviendas que necesitan tanta electricidad como una discoteca. Hablo de realidades. Tú, ¿qué piensas dejar como herencia?

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PD.- Sí, ya lo sé. Este post también consume.