Sumidos como estamos en la vorágine del biodiésel, del ahorro energético y del consumo responsable a todos nos toca reflexionar sobre la herencia que queremos dejar. No hablo de Al Gore, de aviones privados ni de viviendas que necesitan tanta electricidad como una discoteca. Hablo de realidades. Tú, ¿qué piensas dejar como herencia?
PD.- Sí, ya lo sé. Este post también consume.
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
Juan Lupión
June 8th, 2008 at 7:15 pm
No puedo dejar de ver el perfil de una cara arriba a la derecha. ¿Será el espíritu del Sr. Cobertera tratando de comunicarse con nosotros desde el más allá?
rosa
June 8th, 2008 at 8:18 pm
¡Ay, qué fuerte! En plan busto de perfil, ¿verdad? El espíritu del Sr. Cobertera me recuerda mucho a Mozart, mire usted.