En Puente Viesgo han dejado un largo paseo allá por dónde solía ir la vía del tren.
Recuerdo de tiempos pasados pero no por ello mejores… ¿o sí?

-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
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