Hay edificios que solo por lo que significan, merecen un máximo respeto.
El mítico Brill Building, construido en 1931, es uno de ellos.
Estar a sus puertas fue un auténtico honor.
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
minaya
August 14th, 2008 at 8:19 am
Aleee, creia que ya no existia. Como mola
¿Sigue habiendo discograficas por ahí? ¡Buen viaje!