Según una información publicada en El País.com esta misma tarde, la renovación de la cúpula de la ONU diseñada por el artista catalán Miquel Barceló asciende a 20,35 millones de euros. Independientemente de que guste o no el resultado final de esta original pintura/escultura, tal y como la definía hace algunas semanas el propio artista, a mí lo que me ha dejado con la boca abierta es saber que 500.000 euritos del monto total proceden de Fondos de Ayuda al Desarrollo, más comunmente conocidos como FAD.
No voy a entrar en consideraciones, repito, de si este trabajo realizado con pistolas de paint ball representa o no, un claro ejemplo de “de promoción de los Derechos Humanos y del multilateralismo”. Para gustos, colores. Lo que a mí me ha dejado atónita, además de los más de 100 comentarios conseguidos por esta noticia en un plis-plas, es saber que el embajador de España ante las Naciones Unidas, Javier Garrigues (que también es vicepresidente de ONUART -encargada de la obra-), afirme sin ningún rubor: “No es cuestionable que se hayan utilizado una partida de FAD, pues todo lo que está relacionado con derechos humanos es ayuda al desarrollo, y en ese sentido, lo que se hace en Ginebra en el marco de la ONU es el mejor ejemplo de ese multilateralismo eficaz”.
Salvando las distancias, Garrigues debería hacer memoria y ser un poco más prudente. No es la primera vez que se abre la caja de Pandora de los FAD en este país. En su día, si mal no recuerdo, la opinión pública juzgó si el Gobierno había actuado correctamente al conceder financiación a Turquía para la construcción de lineas de ferrocarril a manos de las empresas españolas CAF y OHL.
La actual polémica, comandada por la obra de Barceló, no ha hecho más que poner de manifiesto una necesidad cada vez más acuciante: Mejorar la definición legal de qué entendemos por Fondos de Ayuda al Desarrollo. Por más vueltas que le doy, ¡no sé cómo justificar esta aportación para ponerle más bonita la casita a los suizos!
Voy a plantearme muy seriamente pedir al ICO una donación para las humedades de mi terraza.
UPDATED: 30 de agosto de 2009.
Tras tener la oportunidad de visitar este verano en Ginebra la tan manida cúpula sólo puedo decir una cosa: mi esperanza de que en directo fuese espectacular, ha quedado reducida a eso, a simple esperanza.
Barceló, hijo mío, ¡qué cutrez tan cara!
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
José
November 13th, 2008 at 8:26 am
Imagino que luego en la sala quedará bien, pero vista en foto la obra de Barceló se parece más al techo de la grutilla falsa del estanque del Palacio de Cristal del Retiro pintado con el clásico y mítico “pintoyo” del Parque de Atracciones que a una obra de arte. Vamos, que es horripilante. Y lo peor es que tiene toda la pinta de que se va a poner negro en dos años y habrá que gastarse otros 500.000 boniatos en Cillit Bang para limpiarlo.
rosa
November 13th, 2008 at 8:33 am
No habrá problema José, en dos minutos le conceden un FAD
José
December 3rd, 2008 at 8:34 pm
¿Será cierto que ya necesita restauración la famosa cúpula y que se cae a pedazos por la calefacción de la sala? Sería genial.
Eso dice Human Right Tribune hoy:
http://www.droitshumains-geneve.info/The-cupola-in-the-UN-human-rights,3789
rosa
December 3rd, 2008 at 9:57 pm
Como sea verdad, va a tener razón Raphael
Apología de la lombarda en Antigourmet - Recetas para desenmascarar gourmets
December 23rd, 2008 at 8:37 pm
[…] esos platos con una lombarda simplemente rehogada con aceite, o con piñones, es como comparar el gotelé de Barceló en la ONU con un retrato de Tiziano. Un […]