Cuando ya lo daba todo por perdido y las vacaciones en Fuerteventura -tras 10 horas en la isla- parecían arruinadas, apareció Descubre Rural.
Cuando ya me veía diciendo auf Wiedersehen o tschüss durante seis días seguidos, apareció Descubre Rural.
Cuando ya había abandonado toda posibilidad de comunicación con personas menores de 50 años, apareció Descubre Rural.
Cuando tan sólo escuchar a Fleet Foxes y caminar por dunas interminables se habían convertido en mi único consuelo, apareció Descubre Rural.

Gracias a Descubre Rural, por contar en su directorio con el contacto de Era de la Corte y hacernos disfrutar tanto de nuestros días de asueto…

¡Alabado sea Internet!

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