Cuando a mi bandeja de entrada llega un correo desde el otro lado del charco a las 19.38 hora española, por norma general, sólo puedo ponerme a reir como si me fuera la vida en ello… Y lo comparto con todos vosotros. Así, cuando el/la sujeto/a tenga hijos yo podré revelarle los oscuros secretos de la juventud de su padre/madre.

Lo dicho: sin precio.

Tomaros un vinito o más de uno a mi salud, que lo necesito.Tengo una laringitis aguditis y hoy me he quedado en casa (primera vez que no voy a trabajar porque de verdad estoy mala, y no porque sufro una resaca espantosa, jajaja).

¡Qué extraordinaria es la amistad!