Hace unos días se anunciaba el cierre oficial de Naval Gijón, astillero complejo e histórico donde los haya. Muchos de nosotros hemos vivido las innumerables correrías de los trabajadores y los policías calle arriba, calle abajo. Aún recuerdo el día que la trifulca se montó a la salida del instituto. Algunos de nosotros buscamos refugio en los portales de la Avenida Fernández Ladreda -hoy Avenida de la Constitución- y otros decidieron unirse a los manifestantes lanzando huevos, globos, estuches y libros. Aquel día, las pelotas de goma fueron respondidas por libros de Física y Química y apuntes de Literatura… Cosas que pasan.
Aunque no he simpatizado nunca al 100% con la problemática de los astilleros, amén de la productividad, de la falta de inversores, de la competencia asiática y del rechazo total de la plantilla a la tan manida reconversión… Sí que siento su cierre como algo extrañamente cercano. ¡Qué demonios! Mi casa está al lado del Palacio de Justicia, ¡cómo para no…!
Desde hace unos años, tanto Naval Gijón como Juliana se han visto rodeados por un cerco de viviendas, tirando a carillas, cuyo principal encanto eran unas fabulosas terrazas de cara al Cantábrico. Resulta paradójico, cuanto menos, ver esa mole de grúas aprisionadas por la fiebre del ladrillo.
Hoy, Soitu hace acopio de memoria y vuelve a publicar el estupendo reportaje fotográfico de Javier Bauluz, único premio Pulitzer que atesora el periodismo español y cabeza pensante detrás de Piraván. Resulta fascinante poner rostro a una situación que siempre estuvo tan cerca y alrededor de la cual llegó a girar toda una ciudad.
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
Calippop
June 2nd, 2009 at 11:58 am
Me acuerdo como si fuese ayer de aquel día de humo y guerrilla en Fernández Ladreda…
Mando un abrazo a todos los que defendieron como pudieron sus puestos de trabajo.
Un beso bucólica!
rosa
June 2nd, 2009 at 12:10 pm
Ese día será difícil de olvidar.
Un besote para ti, Nacho!
prudencia
June 2nd, 2009 at 1:15 pm
Desde el momento en que empezó a ser suelo urbanizable, la pelicula podría titularse “cronica de una muerte anunciada.¡¡POLITICOS….!!