Este fin de semana me ha dado por poner en orden una caja enorme que hace tiempo dormitaba tranquila en el trastero de casa de mis padres. Y la verdad, me he asustado un poco con todo lo que ha salido: fotos, revistas, tarjetones de cumpleaños, mil folletos, flyers y demás familia.

Mi conocido Síndrome de Diógenes para todo lo relacionado con el papel alcanzó ayer cotas inigualables. Menos mal que un arrebato de orgullo propio me animó a tirar a la basura una buena colección de estos recortes.

Me quedé de piedra al comprobar que entre mis pertencencias figura un cartel de un FIB del año pum en el que se invita a “Circular con precaución”. En fin, espero seguir realizando este tipo de limpiezas que tan bien vienen al reciclaje de papel y a mí me ayudan con el revisionismo histórico.

Cartel de “Circule con Precaucion” del FIB