Este fin de semana me ha dado por poner en orden una caja enorme que hace tiempo dormitaba tranquila en el trastero de casa de mis padres. Y la verdad, me he asustado un poco con todo lo que ha salido: fotos, revistas, tarjetones de cumpleaños, mil folletos, flyers y demás familia.
Mi conocido Síndrome de Diógenes para todo lo relacionado con el papel alcanzó ayer cotas inigualables. Menos mal que un arrebato de orgullo propio me animó a tirar a la basura una buena colección de estos recortes.
Me quedé de piedra al comprobar que entre mis pertencencias figura un cartel de un FIB del año pum en el que se invita a “Circular con precaución”. En fin, espero seguir realizando este tipo de limpiezas que tan bien vienen al reciclaje de papel y a mí me ayudan con el revisionismo histórico.
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
Prudencia
June 15th, 2009 at 7:56 pm
Sabemos que te costó mucho deshacerte de ello, espero sigas en esa dirección y sigas tirando con preacaución.