Ser creativo es una de las profesiones que más admiro. Siempre tienes que estar sorprendiendo a los clientes -lo cual me parece agotador- pero, cuando encima tienes ingenio para sorprender también a los que te rodean y hacerles la mañanita un poco más llevadera, ya estás en otro escalafón.
Esta mañana me ha llegado al correo esta imagen. Automáticamente, una sonrisa de oreja a oreja me ha iluminado la cara.
¡Y que dure!

-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
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