El otro día Álvaro colgaba en su blog de veo_la_vida_pasar un vídeo de Hellmanns que quitaba el sentío.
El vídeo en cuestión, bajo el título de Eat Real, Eat Local, alertaba de los peligros de consumir alimentos procedentes de otros campos de producción que no fuesen los nacionales. Algo así como recuperar un sistema autárquico que, como todos sabemos, históricamente tan buenos resultados ha dado a las estados que se han acogido a él (sic). En fin…
Esta pequeña patraña tan bien animada ha provocado que, a lo largo de los últimos días me fije en la origen y procedencia de los productos que consumo. Por ejemplo, vino español cultivado en área del Somontano con uva de origen alemana -también sirve el albariño con uva californiana-, quesos asturianos hechos con leche de la comunidad bajo receta gala, mermelada de naranja amarga confeccionada con fruta andaluza en Essex, atún rojo del Mediterráneo bajo receta japonesa, petróleo del Golfo refinado por una empresa española…
¿Era realmente necesario este anuncio en la actual situación? ¿Se cree que en plena crisis mundial mirarse el ombligo soluciona la papeleta?
La verdad es que me he quedado un poco mosca porque: primero, este video no ha sido lo que se dice barato y segundo, detrás de él está una gran marca que en nuestro país se ha hecho famosa por envasar una salsa típica cuyo origen se encuentra a muchos miles de kilómetros de su sede central…
En definitiva, pan para hoy, hambre para mañana, ¿que no?
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
José
July 29th, 2009 at 9:24 am
Cosas del “Buy American” de tu amigo Obama, que a lo mejor no era tan perfecto como parecía. Aunque el vídeo es de Hellmann’s Canadá, parece.