La edición italiana de Rolling Stone ha nombrado a Silvio Berlusconi “rock star del año”. La verdad es que el hombre se lo ha ganado a pulso. Amén de sus múltiples escándalos que parece que no merman ni afectan lo más mínimo a su popularidad, él sigue ahí, al pie del cañón, tocando las narices como sólo un energúmeno de tal calibre puede hacerlo.

Personalmente, con Il Cavaliere ya no sé si reír o llorar. Prefiero pensar que los votantes italianos se encuentran todos bajo el influjo de un potentísimo opiáceo que les nubla la razón… Esta tarde, ojeando (¿se dice así también cuando se trata de un medio online?) Il Sole 24 Ore -aunque sea uno de los fedeli alla linea tiene un suplemento de Cultura con mayúscula- casi me muero de risa al ver la galería de imágenes que actualizan de manera regular con las patochadas del payaso.

Me hacía gracia cuando cantaba en la Comisión Europea. Ahora ya cansa.

Italia, ¡qué país!