Esta tarde he tenido la oportunidad de leer una de las noticias más interesantes de los últimos días cortesía de mi poco apreciado pero muy respetado Ignacio Escolar. En la información aparecida en Estrella Digital, Escolar expone punto por punto la última estrategia empresarial de la SGAE: la Operación Arteria, mucho más propia de una trama del Levante español o del Ayuntamiento de Gijón.
Al más propio estilo Cachuli, este movimiento que supone una inversión total de 300 millones de euros en territorio español y 80 millones de dólares en el extranjero, pretende hacerse con los aforos de teatros e instalaciones más importantes del mundo. Lo más bonito de toda la historia, amén de dejar al descubierto el verdadero objetivo de la Fundación Autor (entidad, recordemos, sin ánimo de lucro) es descubrir que estas operaciones de coge la bolsa y corre se están cerrando a crédito. Según Escolar, “con los futuros beneficios del canon y los ingresos de la propia SGAE y de la Fundación Autor como aval”.
Su completa lectura es más que recomendable…
Teddy Bautista prepara su jubilación
Ignacio EscolarEn junio de 2011, apenas unas semanas después de cumplir 68 años, Teddy Bautista dejará la presidencia del Consejo de Dirección de la SGAE. El canario se retirará de la primera fila después de casi tres décadas al frente, pero no abandonará del todo el rentable barco, que maneja un presupuesto cercano a la mitad de todo el Ministerio de Cultura español. Según fuentes de la Junta Directiva de la SGAE, Teddy Bautista se irá sólo a medias. Planea seguir al frente de Arteria Multiespacios, un controvertido y megalómano proyecto empresarial en el que ya se han invertido más de 350 millones de euros -la mayoría a crédito- en la compra de grandes teatros en todo el mundo. Es la pirámide del todopoderoso faraón. […]
Al final, estoy convencida de que Ramoncín no era tan tonto como siempre nos hizo creer…
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
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