Hace unos días Guille me comentó que, a raíz de una crítica sobre Epic Handshakes and a Bear Hug, se había leído el único libro de narrativa escrito por el diplomático gijonés Julián Ayesta, Helena o el mar del verano.
Si no conocéis esta historia, os la recomiendo encarecidamente. Huele a manzana, a tardes de playa y a bonito a la plancha. Aprovechando la situación, la releí hace un par de semanas y, con este párrafo, no pude menos que sonreír…
[…] Y mientras se estaba en pecado mortal todos los días eran grises aunque hiciera sol y todas las cosas salían mal y le preguntaban a uno siempre la única lección que no había estudiado, y papá siempre estaba de mal humor y mamá triste, y cuando se jugaba al fútbol no le pasaban a uno, y además siempre que uno estaba en pecado mortal perdía el Sporting aunque jugase en casa o empataba, que jugando en casa era como perder. Y era dificilísimo explicárselo porque uno pensaba: “Bueno, porque se esté en pecado Dios no puede castigar a toda la demás gente que quiere que el Sporting gane”. Pero esto eran grandes misterios que valía más no pensar […]
Juan Ayesta. Helena o el mar del verano (1952)
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
DamagedGoods
March 6th, 2010 at 11:04 am
Oooooooh es una maravilla! Yo me lo leí porque me lo recomendó el librero de mi barrio, me encantó.
rosa
March 6th, 2010 at 12:43 pm
Es un libro precioso, la verdad. Con lo finito que parece y lo imprescindible que es.
¡Genial tu librero! ¿De dónde es si puede saberse?