Hace unos días Guille me comentó que, a raíz de una crítica sobre Epic Handshakes and a Bear Hug, se había leído el único libro de narrativa escrito por el diplomático gijonés Julián Ayesta, Helena o el mar del verano.

Si no conocéis esta historia, os la recomiendo encarecidamente. Huele a manzana, a tardes de playa y a bonito a la plancha. Aprovechando la situación, la releí hace un par de semanas y, con este párrafo, no pude menos que sonreír…

[…] Y mientras se estaba en pecado mortal todos los días eran grises aunque hiciera sol y todas las cosas salían mal y le preguntaban a uno siempre la única lección que no había estudiado, y papá siempre estaba de mal humor y mamá triste, y cuando se jugaba al fútbol no le pasaban a uno, y además siempre que uno estaba en pecado mortal perdía el Sporting aunque jugase en casa o empataba, que jugando en casa era como perder. Y era dificilísimo explicárselo porque uno pensaba: “Bueno, porque se esté en pecado Dios no puede castigar a toda la demás gente que quiere que el Sporting gane”. Pero esto eran grandes misterios que valía más no pensar […]
Juan Ayesta. Helena o el mar del verano (1952)