Pertenezco a la clase de personas que, sintiéndolo mucho, cuando se obsesionan con un tema les gusta buscar hasta debajo de las piedras. Valoro lo anecdótico dándole una trascendencia vital porque, estoy convencida de que el 97,9% de las cosas importantes son consecuencia directa de hechos insignificantes.

Toda esta tontería pretende justificar mi exacerbado interés a lo largo de las úlimas semanas alrededor de la controvertida pareja formada por Gerry Goffin y Carole King.

Cierto es que se trata de una las factorías de hits más importantes de las últimas décadas pero, cuando esta mañana me sorprendí leyendo artículos en The Tablet (A new read on Jewish life) he decidido que tenía que intentar poner un punto final a esta historia. Siento que estoy a un paso de entrar en la Kabbalah con mi buena amiga Ciccone. Y la verdad sea dicha, no me apetece lo más mínimo.

Doo-Wop Generation
How the kids who brought you “Stupid Cupid” changed American music

by Kevin Smokler.

Fifty years ago this May, a nineteen-year-old boy from Brighton Beach named Neil Sedaka arrived at 1650 Broadway, a building that housed dozens of music publishers, to peddle “Stupid Cupid,” a song he’d cowritten with Howard Greenfield. The pair bumped into another songwriting team, Doc Pomus and Mort Shuman, in the hallway. Pomus suggested they try their luck at Aldon Music, a new outfit on the sixth floor.

Sedaka and Greenfield headed downstairs and were greeted by Don Kirshner, the burly son of a tailor from the Bronx, and his business partner Al Nevins. Sedaka and Greenfield showed Kirshner their song and he signed them on the spot. At Sedaka’s recommendation, Aldon (“Al” and “Don”) would soon add his high school friend Carole King and her husband Gerry Goffin to their roster. […]

Mi proceso con esta pareja ha sido un poco a la inversa. Primero me enamoré de Carol, -¡qué le voy a hacer, primero llegó Tapestry!- y luego en un proceso de cangrejo, descubrí que Wasn’t born to follow de Dusty Springfield o Don’t bring me down de The Animals eran obra de ELLOS.

Carole King & Gerry Goffin

Y claro, para los fácilmente impresionables que al cumplir los 14 años desdeñábamos los discos de The Carpenters que nos regalaban nuestros padres, no es fácil reconocer que has terminado completamente enamorada de cada una de sus canciones. Hace unas semanas, mis amigas y yo nos desgañitábamos por las carreteras de Escocia cantando con Aretha (You make me feel like) A natural woman, y esta semana se escuchaba a repetición en el despacho a King en solitario cantando I feel the earth move .

Seguramente, King y Goffin han sido para la música lo que Messi para el fútbol. Realmente su división es para jugar en otro planeta, ¿o no? Porque estos dos temitas también son de ellos. Bueno de Goffin, que ya se sabe que los tíos pierden más rápidamente el norte.
;)