Cuando entré en mi actual casa, lo primero que pensé fue: “Ésta parece prestosa”; cuando me dí cuenta que entre sus paredes contenía un fabuloso Blanco sobre blanco de albañilería, no lo dudé: “Éste es mi hogar”.
Precios, fianzas y demás familia pertenecen a los duros trámites por los que hay que transitar. Da igual que lo llames caparra italiana, mordida mexicana o soborno -algo taaaan castellano-, estás condenado a pasar por todo ello.Y quién diga lo contrario, seguramente, miente.
Amén del triste panorama inmobiliario peninsular, que combina grandes dosis de especulación, con espacios públicos que despeñan viejecitas en el “mirador” de Las Cortes y precios imposibles; alquilar una vivienda, una vivienda HABITABLE (Del lat. habitāre), puede convertirse en un desafío al que ni los Cazafantasmas se atreverían a enfrentarse.
Siempre he buscado algo particular, algo que me llame la atención, en una casa antes de alquilarla. Ha podido ser una distribución “original”, una reforma en buen estado, una terraza agradable, una escalera con alto riesgo de caída o una zona en la que sea imposible conciliar el sueño… En esta última, me dejé guiar por mi sincero amor por Malevich en forma de ventana tapiada. Y es que, quien no se consuela, es porque no quiere.
P.S.- Por cierto, si no habéis ido a visitar la exposición del Museo Thyssen sobre Vanguardias Rusas no sé a qué estáis esperando. Tenéis hasta el día 20 de este mes.
-No fui yo quien le trajo aquí, Bartleby- dije yo muy dolido por su sospecha implícita-. Y, para usted, este tampoco debería de ser un lugar tan vil. Nada reprochable se le puede imputar por estar aquí. Y, mire, no es un lugar tan triste como podría pensarse. Mire: ahí está el cielo, y aquí la hierba.
Pruden.
March 13th, 2011 at 10:43 am
Así me gusta, austeridad y, todo puede ser arte.
Zanobbi
May 30th, 2011 at 5:10 pm
Amor con amor se paga, y visita a blog con visita a blog que, por cierto, además de no decirme ni pio de su existencia, tienes un tanto abandonado. Ya, ya sé que tus viajes te impiden la continuidad.
Así que ni bucólica ni panfletaria…
Yo te envío esto desde mi otro blog, un poco (mucho) más personal que el jardín de la Excélsior.
Y como soy un cotilla, me he dado una vueltita por tus fotos de flickr. Beso.
rosa
May 30th, 2011 at 5:19 pm
Mil gracias
Totalmente de acuerdo. Lo tengo muy abandonado y he de reconocer que a veces, lo echo de menos.
Este verano es uno de mis objetivos vitales: rencontrarme con mi blog.